viernes, 8 de junio de 2018

TE DOY MI AMOR Y MI VIDA ( capitulo 2 )

La luz  que entraba por la ventana del salón le recordaron porque había alquilado aquel apartamento y no otro mas céntrico. Se quedó anonadada, asombrada, parecía otro lugar, otro apartamento de 60m, incluso se veía mas grande.

Su madre sabía que aquello la animaría aun mas y le daría el empujoncito para salir del  bucle en el que se encontraba ya desde hacía bastante tiempo, aquel olor nuevo le recordó porque había dejado a su familia para comenzar una etapa nueva en su vida, a aprender a valerse por si misma y a conseguir sus objetivos y sus sueños. Comprendió que todo eso seguía ahí pero ocultos entre su pena y su soledad, se había dejado vencer y decidió que tendría que cerrar esa puerta y abrir otra y entrar con paso firme. Líli estaba decidida a recuperar su autoestima y volver a ser aquella niña alegre.

El día que su madre volvía a su casa, al lado de su padre quiso morirse, se había acostumbrado a ella, a su forma de hacer las cosas, pero, en lo mas profundo de su alma sabía que ya poco podía hacer mas, con paciencia y buena mano supo cuidar sus heridas  y conseguir que sus temores no le quitaran el sueño, pero su padre también la necesitaba y por ello se aguanto las lágrimas.
Aquello le sirvió para ver desde hacia mucho tiempo el vaso medio lleno y a ser optimista con su futuro. Decidió que lo iba a celebrar yendo al spa, a dejarse mimar, ahí fue cuando su vida dio un cambio radical.

Llegó a la hora acordada con la chica del teléfono del spa, estaba dispuesta a dejarse llevar y pasar una tarde difícil de olvidar, pero, tuvo que esperar un buen rato, pero no le importó.
El caso era que la chica del mostrador le resultaba familiar, no se atrevía  a preguntar, le daba mucha vergüenza, así que se entretuvo viendo revista de viajes o de moda. De vez en cuando levantaba la cabeza, la miraba disimuladamente y se preguntaba de que la conocía.
La llamaron al rato después, ahora tocaba relajarse y a disfrutar del tratamiento. Al salir la chica del mostrador  la llamo por su nombre.
 
 -Líli??, dijo.
Si que la reconoció, resulto ser una hija de una prima segunda de su madre, tendría unos dos o tres años menos que ella, se marcho del pueblo cuando apenas era una niña, sus padres se separaron y se fue a vivir con su padre. Hablaron durante un largo tiempo, se contaron cosas, le contó su enorme esfuerzo para conseguir su titulo de ingles, de su relación con Luis y de lo mal que lo había pasado. Entonces la chica del mostrador le contó que todos los años, en época de verano un hotel del norte de Inglaterra necesita personal, aumenta la demanda y necesitan gente para cubrir plazas durante esos meses. Líli creyó que aquel trabajo no era para ella, pero le dio las gracias, se despidió y se marcho.
A pesar de que pensara en que aquel trabajo no  fuera para ella, lo cierto era que no podía dejar de pensar en que igual si que podía, se preguntaba si aquello podía ser posible, y si existiera la remota posibilidad.
La idea le rondaba ya muchos días en la cabeza y pensó en que no pasaría nada si encendía su ordenador y se informaba un poquito.
Era un hotel de lujo, donde al parecer para poder trabajar allí, te hacen firmar un contrato de confidencialidad ya sea de lo que sea, de recepcionista, de camareros, de jardineros etc..
Aquello se debía a que sus clientes son gente famosa e influyente que solo busca privacidad y la máxima discreción.
Se quedó boquiabierta, aquel hotel la enamoró pero era imposible que le dieran aquel trabajo, se preguntaba la de gente que habría mandado ya su currículum o la de gente sumamente preparada para estos trabajos. Así que se olvidó del tema.
A la mañana siguiente su mente seguía en aquella oferta de trabajo, no podía olvidarse de aquel maravilloso hotel, de lo bien que se vería ella trabajando para la mas alta sociedad inglesa.
Tan emocionada estaba que sin pensárselo mas envió el currículum esperando en que la suerte le sonriera.
A los días siguientes Líli recibía la contestación a sus ansiados deseos.
Entre nervios solo logró entender que había sido contratada como camarera en el salón principal, que en cuanto llegara al hotel firmaría su contrato y que debía incorporarse al trabajo en los próximos siete días.
Llamo a su madre emocionada, no podía creer la suerte que había tenido.
Decidió que antes de irse, iría al pueblo de su niñez, a la casa de sus padres a despedirse, quería saber que todo iba a estar bien, que sus padres iban a estar bien, lo necesitaba.
Aquellos días en el pueblo, los largos paseos por sus calles  llenaron de tranquilidad su corazón, se impregno del olor a hierba mojada, de la brisa limpia de la mañana,
 ojalá pudiera meter todo aquello en una cajita y llevárselo todo a muchos kilómetros de distancia, le decía a su madre.
Los días de Líli en el pueblo llegaban a su fin, ya todo estaba preparado, las maletas ya se apelotonaban en la entrada de la casa, muchas maletas llevas Líli, le decía su padre con los ojos llorosos.
Mira Líli esto es un regalo que te hago, es un colgante que tiene un valor especial, es muestra del profundo amor que sentía tu bisabuelo por tu bisabuela Líli, que se lo regalo a tu abuela, tu abuela me lo dio a mi y ahora es el momento de que tu lo tengas, le dijo su madre.
Era  un precioso colgante, que sin dudar guardaría con sumo cuidado.

El viaje se hizo largo, prometió que no se mostraría nerviosa pero no podía evitarlo, no sabría que se iba a encontrar al llegar, la cabeza le daban muchas vueltas y se quedo dormida.
Un tal Rockcliffe la esperaba con el cartelito con su nombre. Aquello le hizo cierta gracia.
Recogió sus maletas y la invito a subir al coche, ella obedeció.
Llegaron al hotel a eso de las 11 de la mañana, sentía un enorme cosquilleo que recorría todo su cuerpo cuando al bajarse del coche vio el hotel que había visto por fotos, estaba verdaderamente impresionada al ver la entrada  majestuosa que la recibía con los brazos abiertos, arriba unas enormes lamparas daban calidez a la estancia, era impresionante las sensaciones que le hacia sentir estar allí.
Cuando volvió en si, ya estaba en un pequeñito despacho firmando su contrato, firmando aquel contrato de confidencialidad que la obligaba a no decir nada de lo que por allí pasara.
Le explicaron sus funciones como camarera, el excederse en sus obligaciones le daría pasaporte para volver a España, que nada de joyas en el trabajo y que tendrían dos días a la semana libres para hacer lo que quisiera. El señor Rockcliffe la acompaño a su habitación y se marcho a recibir a los siguientes trabajadores.
Las habitaciones de los empleados estaban dentro de las 140 hectáreas del hotel pero en un edificio independiente.
La habitación era enorme, mas que los 60m de su apartamento en la ciudad, se sentía afortunada por encontrarse allí.
Le dio por pensar que aquel retraso en el spa no era cosa de casualidad, tenía que hablar con la chica del mostrador, que la reconociese y que le dijera lo del puesto de trabajo.
El domingo se incorporo a su puesto de trabajo.



5 comentarios:

  1. Jope, estoy deseando seguir leyendo la historia de Lìli, me muerdo las uñas con la espera.

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  2. Que bonito es tener un recuerdo de nuestros antepasadosy heredados de nuestras madres mas,,, te espero Lili

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