lunes, 13 de abril de 2020
POR UN TRÒMPAZO SE FIJÒ EN MI
Como alguien dijo hace mucho ya en los comentarios, si, soy muy torpe, aùn me acuerdo del tròmpazo que me dì en la puerta de entrada del centro de salud, pero mira por donde, el Señor oyó mis plegarias y me cambiaron de centro de salud, no se, supongo que hasta èl sintiò verguenza, pero no me sirviò de nada, a la mitad de los que alli me estaban viendo, tirada en el suelo y cagàndome en .....tambien los derivaron alli, osea que todo muy guay, bueno no me voy por los cerros de Ùbeda, esto no era lo que quería decir, vayamos al lio. Hace tiempo tambien esto.
Me llaman unas amigas, que me dicen que se van a tomar el cafè en un lugar que esta en el quinto pino, està lloviendo y yo voy sin paraguas. Vale, me digo, voy por la "orillica" y me resguardo con los salientes de los tejados, intento tener una buena sonrisa y hacerme para mi eso de que al mal tiempo buena cara, y una mierda!!. Ese dìa empezò mal pero igual cambiaba.
Tuve que dejar el coche en donde Cristo perdiò el gorro, las obras no te dejan ni un respiro, pues igual deberìa dejarlo por ahi en medio y veràs como me lo aparcan bien, eso sì, por un mòdico precio y una visita al deposito de coches, otra vez!!, que me pierdo.
Resulta que al doblar la esquina casi llegando a la cafeterìa esa, ¡¡ sì, esa que esta en el quinto pino!!, el pie se me va y patinando me estampo en la cristalera de la cafeterìa, una pegatina parecìa yo, de esas de dos cubatas por uno, suerte fue que no se rompiò, eso sì, a punto estuvo pero alli se quedò aguantàndome, vuelvo en mi y tragàndome mi orgullo me recompongo, me repaso de arriba abajo aseguràndome de que estoy entera, que por suerte no me he roto nada y entro decidida.
- Joooooder!!!. Se me escapa.
Esa cafeterìa que esta en el quinto pino esta abarrotada, ¿ como leches una cafeterìa (que esta en el quinto pino) puede estar asì y encima lloviendo?.
Mis amigas me hacen gestos, levantan las manos locas llevadas por el ambiente.
Llego aligerando el paso y mirando al suelo, intentando pasar desapercibida. Pienso en la de gente que me habrà visto ahì pegada como una lapa en el cristal. Me interrumpe la voz chillona de Amìna, mi amiga. Amìna es mi mejor amiga, es todo dulzura, ¡vamos!, un encanto de niña pero tiene una voz de esas que te atraviesa el cerebro y te da un fuerte dolor de cabeza, pero bueno, yo la quiero mucho. Nadie es perfecto.
Mis amigas me han pedido una cocacola, mientras llega nos ponemos al dìa de nuestros asuntos.
- Igual deberias tomarte una tila, ¡¡ vaya tròmpazo !!, suerte de que hoy hay un campeonato de billar, suerte de que solo yo te he visto, pues si que eres torpe !!.- me dice el camarero con todo su morro dejando el refresco encima de la mesa.
- ¿ Como?- levantàndo la cabeza dispuesta a cantarle las cuarenta a ese camarero entrometido. Mi orgullo empezaba a asomar.
Cuando levanto la mirada.... ouuuuuuuuuu!!!. Trago saliva, ¡ La ostia !. Y... ¿ este tio de donde porras ha salido?.
Dios!!. Yo que no me callo ni debajo del agua, solo me salìan palabras sueltas; oye.....atre....s a... meterte....d.
Aquel camarero me habìa dejado obnubilada, aquellos ojos azules me hicieron perderme en la inmensidad del oceano, se le notaba mùsculoso y atlètico, las horas que habrà echado en el gimnasio, llevaba parte de su moreno pelo recogido en una coleta alta que le daban una sensaciòn de misterio. Lucia barba de tres dìas que le hacia mas atractivo, si podia ser.
Joder!!, tuve que tragarme mi orgullo herido y sentarme. Lo cierto era que tenìa razòn, a torpe no me ganaba nadie, tuve suerte pensè.
Aquel tio verdaderamente me habia intimidado. De vez en cuando lo miraba de reojo, no querìa tropezarme con su mirada. Notaba su mirada clavada en mi. Me mira riendose, ¿ de que coño se rie ese tio?. ¡ A que me levanto y le suelto un guantazo!. Asì con toda mi chulerìa. No me va a servir de nada convencerme de ello, se que no va a ser posible. Me esta poniendo nerviosa.
Mis amigas me dicen que se van a otro sitio, me voy yo tambien.
Me entorpece el paso el camarero de un metro ochenta y cinco de ojos azules como el mar, coge mi mano y me pone una nota: Llamame, y con su nùmero de telèfono.
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