Al día siguiente Ana empezó a recopilar toda la información, su abuela le había hablado de una caja vieja llena de fotos y cosas viejas que guardaba de su madre, había estado guardada durante muchos años en el desván. Con paso precipitado Ana subió, nunca lo había hecho, quizás por las continuas amenazas de su abuela o tal vez por miedo a que un día inesperado jugando encontrara la caja.
Buscó durante largo tiempo, aquel desván tenía de todo, objetos raros y extravagantes, objetos que ni
Ana sabía para que servían, ropa antigua metida en baúles de madera y centenares de monedas vete tu a saber de cuando.
Ana se perdió entre miles de cosas, recuerdos de la vida de su abuela, por un momento olvidó el motivo de su visita a aquel sucio y oscuro altillo, se sentía atraída por todo.
Después de mucho rebuscar, de mover y levantar mucho polvo la encontró, una caja asomaba por un lado de un viejo mueble carcomido, tuvo que moverlo para poder sacarlo, se había quedado pillado y le costó mucho sacarlo.
Se sentía feliz por lo que aquella caja significaba, levantar la tapa significaba emprender una búsqueda para buscar la parte de su vida que desconocía, de la que nadie jamás se atrevió a contarle.
Quiso meterse en la bañera antes de comenzar su aventura, estaba llena de polvo, la cara tiznada y su pelo estaba lleno de telarañas, mientras se daba aquel baño pensaba en que tendría aquella caja, que secretos guardaban, que pistas le aportarían para emprender su búsqueda personal.
El baño fue ligero, Ana estaba deseosa por abrirla, por conocer, por saber.
Encontró viejas fotografías, eran muchas de mucha gente que no conocía, excepto su madre, su abuela le enseñaba de vez en cuando fotos de ella, pero nunca de su padre, por eso la reconoció enseguida. Una foto de un hombre con un bebé en brazos, otra con el mismo hombre al lado de su madre, fotos familiares. Aquellas fotos tenían fechas y estaban escritas por detrás, al girar una se dio cuenta de que aquel bebé era ella y aquel hombre era su padre, se culpó por olvidarlo y no reconocerlo en las fotos, era casi un bebé cuando sus padres murieron y desde entonces nunca se volvió a mencionar en casa de su abuela. Tarjetas de hoteles, restaurantes y tickets de compras de tiendas de souvenirs.
Encontró un anillo muy bonito con una enorme piedra en el centro, con un grabado; Te conocí en los tablados y contigo me quedé.
Investigando un poco Ana descubrió que los hoteles de aquellas tarjetas aún existían y que los tablados son una verbenas que se llevan a cabo en Colombia, entendió que fue allí donde sus padres se conocieron y que desde entonces nunca se separaron. Se quedó con aquel anillo y lo guardo en el bolsillo derecho de sus vaqueros.
Durante horas estuvo Ana mirando aquella caja, se suponía que tenia que darle todo lo necesario para buscar parte de su vida que durante años se la había ocultado su abuela.
Llevaba días pensándolo, era hora de empezar a moverse y así que se fue a Colombia con lo poco que tenía, no tenía opción. Se mostraba valiente y decidida a no dejarse vencer por el camino, a levantarse del suelo las veces que fueran necesarias, a no dejarse empeñecer por nada ni nadie.
Llegó a uno de esos hoteles dispuesta a investigar sobre lo que hicieron sus padres en Colombia, se acordó del precioso anillo que le regalo su padre a su madre y se lo puso en el dedo anular de su mano derecha, precioso, encaja como un guante, se dijo.
Ya por la tarde, decidió salir por allí, para pasear, descubrir mas cosas acerca de ellos.
Se dio una vuelta por los lugares que figuraban en sus papeles, restaurantes famosos, tiendas de regalos en las mejores zonas.
Ana no entendía nada, estaba cansada de caminar y volvió a su hotel.
Cuando pidió su llave en recepción, un hombre canoso y algo chepado no dejaba de mirarla descaradamente, extrañada por la actitud un poco rara de aquel recepcionista cogió su llave y precipitadamente de marcho directa al ascensor, con la mano temblorosa metió la llave en la cerradura y entro como alma que lleva el diablo. La mirada de aquel hombre lograron asustarla, creyó que una ducha la relajaría, apagó la luz y se acostó, pronto se quedo dormida.
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