miércoles, 27 de noviembre de 2013

Donde dice digo ahora resulta que dice Diego, la idea que le había sugerido no le agradaba demasiado, pensó en como se sentiría al llevar a cabo dicha proposición, no estaba acostumbrada a ese tipo de cosas, por un momento allí sentada, en la terraza, sola, bebiendose su habitual café matutino pensó, pensó; Igual merece la pena, quizás, quizás, quizás..., después de darle el ultimo sorbo a su café la idea le pareció descabellada, alocada y un tanto erótica.
Anduvo todo el día en sus líos, en sus movidas, en las cosas que la noche anterior había escrito en su bloc con la intención de cumplirlas todas y sin saltarse ninguna.
Al caer la noche la proposición un tanto erótica rondaba por su cabeza, su inconsciente la mandaba a un lugar paradisiaco, la realidad era otra, sola en el mundanal ruido, en la soledad inmensa. No se atrevió a nada, a disfrutar de lo desconocido, de lo ignorado de las cosas que no sabía, el miedo de saber que aquello le gustaría, que lo disfrutaría hasta no poder más. Al día siguiente y como de costumbre el café no podía faltar, de nuevo y acordándose de sus pensamientos del día anterior su mente le decía medias verdades.Asi estuvo mucho tiempo hasta que un día sus pensamientos, su mente termino por vencerla, se dejó llevar por la pasión, el erotismo, se evadió de la realidad dejandose transportar al un lugar carente de soledad y disfrutó como nunca lo había hecho, su piel se erizaba al mas mínimo tacto.

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