miércoles, 26 de junio de 2013


Te olvidaste de mi sentir, del latir de mi corazón.
Te olvidaste de quererme, de adorarme, de emocionarme, de estremecerme.
Me dejaste apartada en un rincón oscuro, sin luz, sin nada.
Te vi pasearte, pasearte, pasearte con chulería y donaire, me partiste el corazón, un enorme corazón que latía a cien mil por ti.
Rompes  mi alma al verte pasar con ella de la mano, ella, que era mi confidente, mi amiga mas preciada,  mi paño de lágrimas cuando contigo discutía, ahora enemigas en la distancia.
El dolor, el desplante, el desasosiego se conviertan en tu sombra, que te acompañen siempre, así te acordarás de mi dolor, de mi sufrimiento, de mi rabia contenida.
No te creas dueño del mundo, el viento te murmura al oído tu gran mentira, te susurra suavemente el camino idóneo, tu ignoras y continuas, tropezarás tantas veces como te venga en gana, te es indiferente, como si no fuese contigo la cosa.
Ojalá oigas ese tintineo incesante en tu cabeza, te dirás que pare, que no puedes mas, desearás frenarlo pero no podrás, suplicarás, rogarás postrado en el suelo que termine ese tormentoso ruido, será imposible aunque lo pidas de mil formas diferentes. Será la conciencia, no te dejará dormir por las noches, te provocará insomnio, tendrás tiempo para todo.
El tiempo te dirá la verdad, lo que años atrás no has sabido valorar, volverás la vista atrás y recordarás tu gran error, al final te darás cuenta que ya será tarde para continuar.
Esperaré paciente, con calma ese día, que ten por seguro que tarde o temprano llegará, no me cabe la menor duda.
Me hablabas de querer y ser querido, del amor incondicional que me procesabas, del amor que me decías que te volvía loco, me deje llevar por tu dulce voz y me perdí entre palabras bonitas y falsos halagos.
Algún día serás tu quien tenga el corazón partido y el alma rota, verás cuanto se sufre siendo lastimado y herido sin piedad una y mil veces.

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