sábado, 29 de junio de 2013

Acababa de cumplir los 18 cuando se me ocurrió que como no tenia bastante con los 18  y todo lo que esa edad conlleva escribir en una famosisima revista en la sección de amistad, chica alta, rubia....., así decía, las cartas no tardaron en llegar, venían de dos o de tres en tres, el pobre cartero no daba a basto, por aquel entonces en mi casa no teníamos buzón, así que tenia que ingeniárselas para meter las cartas por debajo de la puerta, no paraba de decirle a mi madre que si la cosa iba a mas tendríamos que poner un buzón.
Leí cada una de las cartas que recibí, las analice detenidamente y fui descartando las que ya fuera por afinidad, gustos, preferencias o por proximidad en sus palabras me llenaran mas, no me acuerdo de la cantidad de cartas que recibí pero fueron muchas.
Me di cuenta de que a pesar de que aquella revista adolescente fuera de chicas el numero de carta con remitente masculino fueron mas que femenino, aun así me quede con cuatro o cinco, algunos me ponían en sus cartas que por casualidad o por su hermana habían leído mi anuncio, que gracioso.
Así comenzó un ir y venir de correspondencia, todas las semanas recibía cartas y eso me daba mucha alegría al igual que cierta curiosidad por saber mas de las personas a las que había decidido escribir.
Aquello se convirtió en una rutina, en una forma de expresarme, me ponían cosas de sus vidas, de su alrededor, un poquito de todo, me gustaba leer esas cosas, pero un día, no se como ni porque, deje de escribir, ya no había mas cartas recibidas ni mas cartas enviadas, aun busco la causa exacta aunque creo intuirlo. Me mudaba a la Universidad, tenía novio formal y pensé que aquellas cartas sobraban en mi vida puesto que no iba a tener tiempo para escribir, acabaron por hacerme huella y un día ahí se quedaron, metidas en una caja de zapatos envuelta en papel de regalo.
Los años pasaron y de vez en cuando me acordaba de esa gente, de sus vidas, en fin tenia curiosidad por como les había tratado la vida, pero no fue hasta hace bien poco cuando aquello me vino de repente, la caja de zapatos con aquellas cartas vino a mi de la manera menos esperada, la curiosidad me volvió a picar y decidí averiguar un poquito, hoy en día he encontrado a dos gracias al facebook pero los demás no se nada, me da pena no saber nada pero espero que la vida haya sido justa con ellos y si algún día leen esto que sepan de el recuerdo siempre estará ahí.

No hay comentarios:

Publicar un comentario