miércoles, 4 de julio de 2018
TE DOY MI AMOR Y MI VIDA capitulo 5, capitulo final
En aquel tiempo se amaron como nunca, se buscaban con la miraba, cualquier excusa era buena para besarse, tocarse, se dejaban querer, hablaban de su vida, de sus cosas, de sus planes, empezaron a conocerse y vieron que el destino un tanto caprichoso los hizo cruzarse en un momento determinado, en el momento exacto, en el momento que tenia que ser. Se dieron cuenta de la cantidad de cosas en las que coincidían, pocas eran las que no.
Líli le regalo una pulsera hecha con el cordón de su colgante, le hizo prometer que siempre la llevaría, que si algún día dejaba de amarla que se la quitara.
El siempre aprovechaba que ella siempre dormía para recoger las pocas flores que crecían por los alrededores y regalárselas, le gustaba ponerle una flor detrás de la oreja, y así tenia la excusa perfecta para besarla en el cuello y rozar su piel dulcemente con la yema de sus dedos, a Líli eso le gustaba mucho.
Se pasaban las horas viendo películas, a disfrazarse de cualquier cosa, el solía decirle que era un maestro del disfráz, jugando a inventarse historias, debatiendo sus posturas acerca de cualquier tema que encontraran interesante para hacerlo, pero Líli se sentía a medias, por un lado se sentía la mujer mas feliz del mundo pero por otro lado se sentía ahogarse, igual se sentía pletórica que cabizbaja y pensativa. El la veía y sabía de su sufrimiento, la notaba ausente en ciertos momentos, pero no podía hacer nada, temía perderla y temía su respuesta si le preguntaba, prefirió callar.
Cierta mañana Líli se armo de valor y decidió hablar con el, había estado pensando la forma, la manera de no herir sus sentimientos, de no hacerle sufrir y que las palabras que salieran de su boca no hicieran que la odiara por siempre.
Amor, tengo que hablar contigo, le dijo.
Lo se Líli, se que debes marcharte, estas aquí conmigo, pero tu mente esta en otro sitio, lejos de aquí.
He notado tu cuerpo de madrugada, dándole vueltas a como decírmelo, te conozco mejor que a ti misma, un día te lo dije. Le respondió.
Entre lágrimas Líli reconoció su angustia, no quería irse pero aquel lugar, apartado del mundo la consumía por dentro y no dejaba que fuese feliz del todo.
La despedida fue muy difícil, no sabrían si se volverían a ver, ni si el destino cruzaría de nuevo sus caminos, lo que si sabían era el profundo amor que se procesaban.
Líli subió al bus, aquel que hace unos meses la llevaba hacia sus brazos ahora le alejaba de ellos, en los que un día se sentía completamente a salvo. Llorando le dijo que siempre lo querría, que jamas en la vida olvidaría su amor ni sus palabras bonitas susurradas al oído, el allí, al pie del camino triste, con los ojos llorosos y mirándola fijamente a los suyos, nunca hubiera querido que aquella despedida fuese así, pero no podía retenerla, la quería demasiado como para obligarla a vivir la vida que el llevaba.
Cuando el bus emprendió su marcha el llanto de Líli se hizo mas profundo, se sentó al final y dejo salir su dolor, lloró buena parte del camino, no encontraba consuelo, creía haberle decepcionado y eso le provocaba un vacío en el alma muy profundo. Su llanto cesó cuando se quedo profundamente dormida apoyando su cabeza en la ventanilla.
El sonido de la civilización la despertaron, entreabrió los ojos y vio que había llegado a su destino, de regreso al estrés, la hora punta, el ajetreo de la ciudad, al bullicio interminable, a los edificios enormes.
Entro en su casa, dejo sus maletas en medio del pasillo y dejo caer su cuerpo en el sofá donde un tiempo atrás su madre le había echado una buena regañina por olvidarse de vivir, y , allí se quedo durante un buen rato, absorta en su mundo.
De nuevo se sentía sola y deprimida, de nuevo no encontraba a quien contarle sus sentimientos.
El timbre la devolvió a la tierra, abrió la puerta y allí estaban sus padres, Líli asombrada los abrazó como siempre solía hacer.
Hemos recibido una extraña llamada, un chico nos ha dicho que habías vuelto de un viaje y que te encontrabas bastante mal y hemos venido en cuanto nos ha sido posible, queríamos comprobar si eso era cierto, dijo su madre.
Líli sabia que había sido el quien había puesto a sus padres en aviso, sabia que iba a estar sola, que no pediría ayuda, evidentemente la conocía muy bien, en sus conversaciones Líli destaco siempre la importancia de sus padres en su vida, y , a su modo se lo agradeció, le explico el porque de aquella llamada, quien era el y cuanto lo quería pero que era un amor un tanto difícil y complicado, omitió ciertos detalles que no podía contar, tampoco quería enfadarlos y se los calló.
La presencia de sus padres le vino bien, poco a poco su dolor se iba disipando, los días iban pasando y todo parecía ir por buen camino.
Líli empezaba a tomar las riendas de su vida, consiguió trabajo como periodista en un periódico importante y de tirada nacional, tenia una sección de viajes, estaba emocionada porque viajaría por el mundo, conociendo otras culturas, religiones y además haciendo un trabajo que le gustaba.
Todos los días se acordaba de el, se preguntaba donde estaría, que estaría haciendo. Desde su regreso no había sabido nada de el.
Luis volvió a aparecer en escena, pidiendo perdón por todo el dolor causado, intento convencerla de que su amor esta vez iba a ser sincero, que siempre se arrepintió de su deslealtad con ella, que nunca debió hacerlo y cosas por el estilo. Pero Líli ya estaba en otra etapa de su vida, no quería que volviera a entrar, hacia tiempo que esa puerta se quedo cerrada con llave, estaba convencida de que Luis volvería a hacerlo y si nunca perdono una, dos menos aun, además su corazón ya no le pertenecía, le correspondía a otro, a un ladrón que se había llevado su corazón.
Durante un año y medio Líli solo se dedicó a viajar, de aquí para allá, con la maleta a cuestas, buscando lo mas bonito de cada país, los rincones perdidos, los paraísos, los encantos de cada tierra.
Se encontraba con personas curiosas y singulares, a Líli esas cosas le llamaban mucho la atención y le hacían mucha gracia, se fijaba en la vestimenta de las mujeres, en la de los hombres, se cruzaba con toda clase de gente muy diferentes entre si, siempre fue muy observadora.
Un día Líli visitaba uno de los mercadillos de antiguedades por la parte noroeste del centro de Londres, paro en un modesto puestecito, miraba distraida unos libros cuando un chico de mediana edad, alto y muy apuesto se coloco a su lado, llevaba una gorra aunque dejaba ver su larga melena y unas gafas de sol, vestía raro y olía a flores frescas. Aquel olor tan familiar le hizo levantar la cabeza, pero cuando miro a su lado, no había nadie. Líli se sentía contrariada,era su olor, su aroma.
Era feliz aunque lo echaba de menos, el olor a flores frescas le estuvo rondando por mucho tiempo, entendió que no podía tenerlo todo, que si quería estar con el tendría que sacrificar su vida entera, arriesgandose a que de nuevo volviera a afixiarse, lo sopeso durante mucho tiempo, era un amor tan profundo que sin su amor era todo vacío y por eso de nuevo quiso sacrificar su vida entera.
Volvió a aquella cabaña perdida, lejos del mundanal ruido, pero cuando llego ya nada estaba igual, todo estaba revuelto, todo estaba sucio, el desorden era extremo, como si un huracán hubiese entrado por la puerta. A Líli el mundo se le vino encima, había dejado su vida como otras tantas veces, esta vez convencida del todo para estar con el, con un amor fugitivo, pero allí no estaba. Al ver aquello entendió que la policía había dado con el y que ahora estaría preso en alguna cárcel de Inglaterra.
Desilusionada volvió a su ciudad, a su casa, se preguntaba si en algún momento de su vida la habría esperado o por si por el contrario se dejo ganar, bajo la guardia y fue apresado, que si ya la habría olvidado, se preguntaba tantas cosas que su corazón no atinaba en dar todas las respuestas en orden.
Estaba desconcertada y algo aturdida, no tenia ni la mas remota idea de donde podría encontrarse, nunca lo supo, creía que estaría allí, esperando el regreso de su amor. Intentó buscarlo, pero no sabia por donde empezar.
Intento recuperar su trabajo como periodista, lo logro gracias a que su sección era la mas leída y la mas comentada, a la gente le gustaba leer sus anécdotas por el mundo.
De nuevo Líli volvió a viajar, intento olvidarse de el, se sentía mal por intentarlo, no quería hacerlo pero creyó que seria lo mejor para ella, así que se centro en su trabajo.
Viajó por América latina, por Asia, Europa , en Polonia le gusto su plaza, llamada Rynek Glowny, una plaza concurrida, con mucha gente, se sentó a descansar un poco y ver como se movía todo a su alrededor mientras ella estaba sin hacerlo. Le gustaba así, decía que aquello le ponía los pies sobre la tierra y aquello la ayudaba a ver las cosas desde otra perspectiva, otro punto de vista. Un chico, con una cámara de fotos pasó por delante de ella, otro que esta trabajando para un periódico, pensó. De repente un aire a olor a flores frescas le volvió a invadir.
Cuando creyó tener suficiente material regreso al hotel a descansar.
Cuando llego a su habitación se encontró una nota que alguien había dejado pasar por debajo de la puerta, extrañada la abrió, una inmensa felicidad recorrió su cuerpo, empezó llorar de alegría, a trompicones leía una y mil veces la nota, no se lo podía creer.
"Líli has sido una niña muy mala, pero nunca, jamas voy a dejar de amarte, mi corazón sera siempre tuyo, este donde esté siempre sera tuyo, eres la luz que me guia en la inmensa oscuridad, eres la alegría que me ayuda a no caerme, eres mi felicidad, has hecho que mi vida sea tu vida, estés donde estés siempre te voy a proteger, siempre te voy a abrazar, no me dejes nunca, te lo suplico."
Cuanto mas leía la nota Líli mas se daba cuenta de todo. Nunca habían estado separados, en cuanto Líli dejo la cabañita, el se fue detrás de ella, siempre velaba por ella, sabia que necesitaba volver a su vida, al bullicio y al estres, allí estaba el cuando sus padres tocaron al timbre de su casa, allí estaba el en aquel mercadillo de antiguedades, allí estaba el, en aquella plaza tan concurrida. Líli comprendió que el olor a flores frescas eran las pistas que el dejaba para ella las siguiera. Entendió todas las cosas que en su tiempo lo logro comprender, de repente ya todo lo vio claro, las dudas terminaron por disiparse.
Ahora era el quien iba detrás de ella, las cosas eran diferentes y Líli se dio cuenta.
Se preguntaba que era lo siguiente que pasaría, no tenia mas remedio que esperar su ultimo movimiento y eso la ponía muy nerviosa.
El viaje a Chile lo cambio todo, Líli estaba inmersa en su viaje, en sus escritos, contemplando la maravillosa Isla de Pascua cuando alguien por detrás la cogió de la cintura y casi como un paso de baile le dio la vuelta. Era el, aquel chico de los ojos azules como el color del mar, cuerpo atlético y brazos fuertes.
Has tardado un poco, no?, le dijo ella
Eh lo dices en serio, me di toda la prisa que pude, le dijo el.
Desde aquel día no se separaron jamas, a el nunca le hizo falta saber cual seria su próximo destino, siempre lo sabia y allí estaba siempre. Cada encuentro con el cualquier parte del mundo era para Líli un estremecer continuo, un amanecer distinto, una especie de corriente eléctrica que le subía por todo el cuerpo, en cada uno de sus encuentros aparecía disfrazado, totalmente irreconocible, pero Líli siempre lo encontraba, tan solo con mirarle a los ojos, nunca se paró a preguntarle por su vida anterior, nunca sintió curiosidad y nunca le preguntó, le importaba el presente, el aquí, el ahora, que el futuro deberían escribirlos ellos poco a poco.
Prometeme una cosa, nunca vuelvas a robar, nunca lo hagas, le decía Líli
Nunca mi amor aunque por ti robo la luna, le decía el sonriendo.
Nunca, jamás dejaron de amarse por debajo de las sábanas.
FIN.
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Que bonito, que historia tan apasionante
ResponderEliminarPues si, una historia con final feliz
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