domingo, 29 de septiembre de 2013

HAZTE VALER.

Le creía cada vez que se presentaba en su casa con un ramo de rosas amarillas, sabía que el perdón era su respuesta final, solo me tienes a mi, le decía, la convencía con sus supuestas palabras de un amor sincero y puro, la camelaba cada día prometiéndole que seria la mas envidiada por todas, le creía en lo mas profundo de su ser, de sus entrañas, nunca pensó que todo era mentira, una falsa que se montó para reírse de ella, de su ignorancia, era feliz creyendo que la quería, que era todo para el.Nunca se le olvidó nada, su santo, su cumpleaños ni siquiera su color favorito.
Lástima de el por tener que acordarse de todo lo que le decía , que pena  daba porque cayó en lo mas ruin en lo que un ser humano puede caer.
Pensó en todo, todo valía, todo era justificable cuando se trataba de ella, de hacerle ver cosas maravillosas cuando en realidad la estaba hundiendo, humillando y vejando..
La insultaba cada vez que se ponía una falda corta, la llamaba de todo, le tiraba de los pelos y la arrastraba a la habitación obligándola a ponerse unos pantalones anchos.
No podía salir de su casa sola, alguien tenía que acompañarla ya fuera al medico o a la compra, nadie podía mirarla delante de el, siempre tenía que ir cabizbaja mirando al suelo.
Ella lloraba cada vez que le pegaba, jamás fue en la cara pero si en las piernas y en la espalda, me obligas a hacerlo, yo no quiero pero no me dejas otra opción, le decía cada vez que le levantaba la mano.
Ella vivía con miedo y con mucho sufrimiento, cuando volvía del bar, borracho y con algo mas en el cuerpo no sabía donde esconderse, la forzaba, la toqueteaba cuando ella gritaba que no con todas sus fuerzas.
Muchos años de aparentar ser la mejor pareja del mundo, aguantando el tipo de puertas para fuera y constantes palizas de puertas para dentro, nunca oímos nada, decían los vecinos, con lo buena persona que es, algo habrá hecho ella para provocarlo de esa manera, se atrevía a decir alguno.
Solía decir que si no era para el no sería de nadie, que nadie mas que el la tocaría porque era de su propiedad como si se tratase de cualquier cosa.
Un día comprendió que las cosas pueden ser del color que tu quieras, no necesariamente tiene que ser o blanco o negro, también hay cosas rojas, azules o verdes. De repente se dio cuenta de que el que hace daño solo lo hace cuando el dañado se da por aludido.
Ahora esta solo, creyó que todo le saldría bien, estaba muy seguro de si mismo y eso le hizo ser fuerte, no contaba con su fuerza, fue mejor que el y le ganó la partida.
Esta vez fue ella quien lo engañó y lo denunció por violencia de género, se dio por comprobado que así fue y aquellos vecinos se tuvieron que callar la boca.
Ella se fue lejos para comenzar una vida nueva, sin heridas ni miedos, cambió de nombre, cambio de aspecto, de ciudad y nadie sabe donde esta.

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