domingo, 16 de junio de 2013

QUERIDA BEA:
Jamás creí que aquella sensación tán rara y desconocida para mi se convertiria con el paso del tiempo en mi mejor aliada.
Nunca lo crei ni tampoco me pare detenidamente en pensar que aquello que sentia en mi interior era la llamada del amor. Era la primera vez que mi corazòn sentía algo así tan fuerte y tan especial.
Yo, que según mi madre no tenía tiempo para esas cosas me habia mantenido siempre fuera, al márgen de todo eso y arrinconada en el sótano entre montones de libros de novelas de amor, caballerías, desenfrenos, locuras o incluso dolor, pero nunca se me paso por la cabeza que aquella noche de sábado en la cual mis amigos me habían prometido que lo pasaría bien, le vería.
Era el, tenia 17 años cuando a su padre lo destinaron al extranjero, no tenía residencia fija, había estado dando tumbos prácticamente desde que nació. Había nacido en el seno de una familia mayoritariamente militar, su padre era capitán y tenía un hermano soldado profesional casi siempre destinado fuera de España con el que apenas se veía pero el no quiso serlo y eso le acarreo ciertos problemas conn su padre. Un padre forjado en la mas estricta escuela militar de aquellos tiempos. Su casa parecia un campo de batalla casi todos los dias, las broncas y las peleas eras tremendas añadiendo eso que cada día que pasaba las cosas iban a peor en su casa. Yo no tenía ni idea de que se llevara tan mal con su padre, por eso cuando lo supe quise darle amor y cariño.
Yo tenia por aquel entonces 16 años, era una niña tímida que pasaba desapercibida y aunque fisicamente era mona nunca le dije que me gustaba y, tampoco a nadie.
No había cambiado y aunque habían pasado casi 5 años, seguía igual, pero hecho más adulto, al menos exteriormente así lo parecia. En su cara pude notar que le sentó bien el aire de fuera, lejos de aquí, de un mundo lleno de fantasía y juegos de niñez que un día perdimos por creer en cosas mayores y deseos de grandeza.
Me acuerdo como si fuera ayer, llevaba unos vaqueros grises y una camisa de pana azul que dibujaban a la perfección su perfecta anatomía, se había dejado el pelo largo igual que cuando era niño.
Era el, aquel chico que tanto me gustó y me animó a seguir viviendo.
Me había enamorado de su sonrisa, sus ojos, su magnetismo y su todo. Sentí en mis entrañas el poder de la magia y de la seducción, mi ángulo de visión se había reducido a un simple márgen, a una perfecta silueta, una sombra inquieta intentando buscar su posición en el mundo.

Hice mis averiguaciones, pregunté a amigos comunes e incluso le seguía, descubrí que había estado saliendo con una chica 3 años mayor que el, que le había puesto los cuernos, ¡ menuda tonta!, le gustaban los deportes al aire libre, el cine y las motos.
Así fue como me dejé llevar por el momento, por la sensación de ver aquel cuerpo libre como una gaviota volando por el cielo, me hicieron olvidarme de todo y que mi cabeza llegara a dislocarse entre posibles esperanzas de ver mis sueños hechos realidad. Aquel frío y nublado sábado de septiembre sentí algo difícil de explicar, un cosquilleo que me subía por el cuerpo, algo que no veía pero que notaba con mucha fuerza.
Su mirada lejana, su boca susurrante, ese aspecto encantadoramente desaliñado, su actitud rebelde sin causa hicieron de el que lo imaginara como en héroe de mis sueños más atrevidos.

Así fue querida Bea, como de noche a la mañana se convirtió en mi principal obsesión, en mi prioridad, en el protagonista de aquellos sueños donde hacía con el lo que yo quería. Me había convertido en cuestión de semanas de cenicienta a princesa, a heroína que robaba los corazones a diestro y siniestro sin importarme nada.

Me estaba volviendo loca por el, necesitaba contarlo al mundo pero no podía, el estaba a mil años luz de mi, me era inaccesible además de saber que jamás se fijaría en mi, no era precisamente su tipo de mujer, le gustaban mayores con experiencia y sobre todo explosivas, cosa que yo no era en absoluto.

Aquella noche no pude dormir, la almohada me parecía demasiado blanda y el colchón muy duro, baje a la cocina a tomar algo y volví a la cama. Mi mirada puesta en el techo mi mente en el infinito imaginaba la vida con el, aquel personaje secreto, su cuerpo de danone, sus enormes ojos azules y aquellos hoyuelos que se le formaban cuando se reía me encantaban.
Fue su simpatía, su manera de enfrentarse a los problemas mas esporádicos lo que remataron mi juego y rompiera en miles de pedacitos mis esquemas bien estructurados y planificados, había dejado de deshojar noche tras noche aquella margarita que me daba las contestaciones mas variadas del mundo por aquel osito de peluche que deseaba ser mi única salvación. Me pasaba las horas imaginando su cuerpo desnudo, su voz seductora y varonil diciendome te quiero una y mil veces.
Poco a poco los días fueron pasando y los meses también, por fin pude arrancar la hoja de aquel calendario masculino y arrancar al fin la mirada insinuante de un saco de músculos. Yo continuaba con mi vida normal, la de siempre, la de todos los días.
Un día, como de costumbre baje al Púb De Luis para descansar, respirar aire fresco, escapar, huir de stress que me producían los exámenes, de la rutina, la monotonía y evadirme de todo y todos durante el tiempo que me dejasen, lo volví a ver, de nuevo gozaba de su presencia, de sus mínimos movimientos, del roce de su piel con el aire limpio de aquella mañana o incluso como tocaba su pelo de la manera mas natural que jamás haya existido.
Aquel día por fin lo conocí, apenas daba crédito a mis ojos pero fuese ficción o no quería estar allí, mirándole, observándole con los ojos abiertos de par en par intentando de manera casi imposible no perderme nada ni perder tampoco el control de la situación ni parecer en ningún momento nerviosa a punto de explotar como una mina en el desierto. Parecía ser como un dios griego buscando su imperio viejo y roído tal vez por los años más insospechados.
Poco a poco la confianza fue entrando en nuestras vidas como de repente, así fue como por arte de magia nos veíamos a menudo. Le habían contado que preguntaba por el, que le seguía, me vio, no pude negarme y lo confesé todo, soñaba con el, que hacía mi vida con el sin tenerlo presente, que me moría por sus huesos obsesionada con el. Se puso a reír y yo me quería morir, me levanté como pude y huí de allí llorando. Me agarró del brazo, me dio la vuelta me secó las lágrimas y me besó.

Me confeso que nadie le había dicho tanto en tan poco, que yo le gustaba desde que se fue pero que jamas se atrevió a decírmelo. Me veía como una chica centrada en sus estudios y en sus cosas sin ganas de enamorarse. Se equivocaba por completo, me dijo además que aquel sábado cuando volvió del extranjero se dio cuenta de que yo andaba por ahí, me miraba de vez en cuando disimulando, había cambiado y que estaba muy guapa, yo no daba crédito a lo que oía, era imposible, a el le gustaban las chicas mayores, me contesto que cuando el amor llega hay que vivirlo,ni mas ni menos.
Se estaba declarando y yo no me lo podía creer, estaba ante el amor imposible desde que era cría. esto no podía estar pasandome, era demasiado bonito para ser verdad. No puedo olvidar como le temblaban las manos o como tartamudeaba al hablar, me enamoro por completo, yo, ignoraba que aquel sentimiento fuese mutuo pero tenia bastante claro que no lo iba a dejar escapar.
Las cosas nos iban bien, estrenábamos una vida cargada de sueños, aspiraciones y metas. Siempre he dicho que aquellos encuentros con el eran mágicos. Siempre creí encontrarme en un mundo ficticio e idealista donde a base de ilusiones elaboraba desesperadamente mi vida y mi entorno.
Siempre sentí la tremenda necesidad de fingir de no enterarme de como iban avanzando las horas a fin de pulverizar la gravedad del tiempo o ignorar la tempestad de los años mas inútiles e inservibles apartándolos temporalmente en la esquina de esa caja de cartón que alguna vez hemos creado para encerrar en ella los problemas mundiales como las epidemias o las guerras.
Sus brazos me hacían sentir protegida. Estaba en la luna, flotando y me sentía feliz.
Aquellas caricias que yo percibía tan placenteras hacían que me sintiera dentro de una burbuja cerrada totalmente frente a cualquier ataque imprevisto de melancolía, soledad o tristeza.Se trataba de una burbuja de acero forjado donde nada ni nadie podía con sus tretas ingeniosas romperla. Estaba disfrutando como nunca de aquella sensación tan nueva que me hacia sentir viva y llena de energía.
Pero jamas, nunca olvidare aquel 16 de noviembre donde mi mundo se paro frenéticamente, mi vida giraba a velocidades extremadamente rápida que no podía pensar con facilidad ante lo que estaba pasando. Por vez primera mi mundo cambiaba de posición y de lugar, mi pasividad, mi tranquilidad y seguridad habían dado bruscamente un giro de 180 grados y de ninguna manera podía retomar otra vez y de nuevo su situación inicial,
Aquel chico de ojos azules que tanto quería se moría y yo no llegaba hasta el niño de mi vida.
Aquella persona que tanto me ayudo y me animo se me escapaba de las manos como el agua.

Recuerdo que el pasillo del hospital parecía interminable como un camino sin salida donde obligatoriamente debes dar marcha atrás pa
ra volver a buscar una solución. No sabia donde estaba, pregunte a los médicos me dijeron que lo habían subido a la UCI, los médicos me dijeron que había preguntado por mi, que quería verme y que había recibido un fuerte golpe en la cabeza cuando pretendía batir su propio record en aquella curva tan cerrada a la salida del pueblo y que le quedaban pocas horas de vida, pero, a pesar de todo,necesitaba verle aunque fuese a través de aquel cristal que me separaba de el. Le quería tanto.
Al verle allí, postrado en aquella cama, quieto inmóvil, el mundo se me vino encima y me desplome completamente, balbuceaba palabras sueltas y no le entendía, me desesperaba verlo así, tan estático y parado, las piernas se me doblaban lograba no caerme de puro milagro. Aquel nudo que se me había formado en la garganta terminaba por ahogarme. ¡¡ Maldita sea!! ¿ por que no se pondría el dichoso casco?, no puedo evitar pensar que si lo hubiera llevado puesto al despedirse de mi en las fiestas del pueblo quizás se hubiera salvado de aquella muerte anunciada y ahora nada de eso hubiera sucedido.
Siempre se lo dije, siempre le dije que aquella moto seria su fin, pero jamas creí que se lo iba a tomar tan en serio.
Al fondo de aquel pasillo pude ver una sombra opaca desde la distancia, algo que me llamo la atención y levanto mis estímulos acerca de aquella sombra, era su madre, una mujer en apariencia fuerte pero muy frágil por dentro, sufría al ver como su hijo cerraba los ojos para no volverlos a abrir jamas.
Por un momento me quede mirándola, allí, quieta sumida en la desgracia de perder lo que mas quería, ahora se encontraba sin ánimos para dar siquiera dos pasos. Pero en el fondo se su alma aun le quedaba una llama de esperanza, una llama que le dijera que aquello era tan solo una broma macabra de la vida y que su hijo no estaba muerto.
El día del entierro fue lo mas horrible de mi vida, me quería ir con el.
Allí estaban su madre, su padre y su hermano sumidos en la mayor de las desgracias, yo, en una orilla aguantando mi llanto y sin apenas decir nada.
Acabado el funeral, su padre al que había temido siempre por su estricta disciplina se acerco a mi y abrazándome tan fuerte que apenas podía respirar me dijo con una voz grave que yo había sido lo mas importante en la vida de su hijo y que jamas lo había visto tan interesado en algo desde hacia tiempo, para el su hijo había sido un niño malcriado por su madre y que su futuro estaba en el ejercito pero, reconoció que se equivoco con el, debió haber aceptado que no quisiera dedicarse a ello y se dio cuenta demasiado tarde. Yo aguante como pude, no le dije nada, solo me di la vuelta y me fui, abrace a su madre y me marche.

Su vida se fue y con el parte de mi, aquellos sueños, aquellas metas y aspiraciones se vieron a ras del suelo.
Esa noche llore como nunca lo hice, chille, grite millones de veces que porque Dios me quitaba lo mas valioso de mi vida, que porque no dejaba ya su actitud egoísta y avariciosa y volviera a concederme una segunda oportunidad, pero mis preguntas se quedaban vacías al aire, Dios me había dado la espalda y eso me parecía lo mas injusto sobre todas las cosas. Su madre me visitaba de vez en cuando para saber de mi estado, se porto bien conmigo desde el principio de salir con el, era consciente de lo mucho que lo quería.
Su hermano me llamaba por teléfono a menudo, teniamos una relación ni buena ni mala procurábamos llevarnos bien.
Con su padre las cosas eran distintas, no podía con sus aires de superioridad ni con su manera de ver la vida, cuando volvía de algún viaje intentaba lo menos posible pisar su casa, era como estar en la cárcel, todo el día controlando y chillando.

Durante mucho tiempo el dolor me invadía, me sentía culpable,me deprimía con facilidad y apenas lograba salir de casa.Todo me parecía como una pesadilla pero lo que mas me dolió fue que apenas pude decirle que le quería. Solo me queda el consuelo de que el lo sabía de sobra, siempre se lo demostré.
Me sentía sin fuerzas, sin ánimos para seguir viviendo,toque fondo, mi motivación, mi razón de existir se fugaba como el humo de una chimenea, por ninguna de las razones que existieran no podía creermelo, me negaba por completo a ver la realidad sin aquella puerta de madera que de tantas maldades me defendió.
La impotencia de no saber como actuar ante lo que se me venia encima, el dolor de encontrarme interiormente vacía, sin nada y la angustia de que fuese culpa mía me dominaban fuertemente y no sabía como pararlo.
Nunca me resigne a que su vida se fuera, todavía lo sentía en mi. Quería morir, estar con el fuese donde fuese, ideaba la manera de que estuviera allí, conmigo. Buscaba ante todo su compañía mediante aquellos juegos que alguna vez Bea te enseñamos el y yo, era la manera que creer en el y en todas aquellas cosas que solíamos hacer aquel octubre cuando la lluvia impedía nuestros paseos diarios por aquel monte que nos vio hacernos mayores con el tiempo.
Nunca podré borrar su recuerdo intacto como en una fotografía, su rostro amado y a la vez temido, ecos retumbadores, mensajes ineludibles, escudos de dolor, timbres de felicidad, claves para sobrevivir y además de otros sueños dificilmente imborrables, ¿ donde quedaron?.
Es tan fuerte el dolor que anida en mi, querida Bea que, ya no se que hacer sin el, sin su presencia, sin su voz que tan segura me hacía sentir, sin sus caricias, sin sus besos de bienvenida, sin sus dulces palabras, no lo se, no se que será de mi, de mis falsas ilusiones y esperanzas, sin su sonrisa y sin su alegría, nada, querida Bea no tengo nada, todo eso fue un pasado que no quisiera olvidarlo nunca.
¡¡ Le echo tanto de menos !!
Me da tanto miedo olvidarme de el pero una cosa tengo clara, intentare no hacerlo porque incluso la soledad perdería. Son identidades ajenas que se han aposentado en mi memoria, en mis dudas y en mis deseos, la luz se ha ido y la oscuridad me asusta pero cuando aparece en forma de luna ya lo veo mas claro.
En fin Bea, aquí me tienes contando las horas, los días que ahora mas que nunca me parecen siglos. Hace tiempo ya de aquello, empiezo a vivir y a salir de marcha los fines de semana, no es que me haya dedicado a salir por ahí, nada de eso, salgo poco y a veces algo incomoda porque se que me falta algo y siempre me faltará, de vez en cuando voy a los sitios que solíamos frecuentar y analizo paso a paso donde nos sentábamos o que música solíamos bailar, supongo que soy así, algo rara y difícil de entender, tu siempre me conociste bien Bea, pero dime una cosa, a quien hago mal si me comporto así, son mis recuerdos que tengo con el y son solo mios. Eso no me quita que siga guardando en mi corazón un rinconcito para el, para sus metas y aspiraciones.
Intento cuidarme lo mas posible, hago algo de deporte, purifico y limpio mi mente todos los días, elimino las cosas malas que me han pasado para suplantarlas por las cosas buenas que da la vida, procuro leer para caer cada día menos en la ignorancia y no ser mala persona y estar en paz conmigo misma, es un camino difícil pero se que con su ayuda lo voy a lograr y no dudo que lo conseguiré.
Volveré a recuperar la confianza que un día perdí sin quererlo yo.
Se ante todo, que nada podrá ocupar su lugar en mi corazón por mucho que quiera o que ame, el será ante todo el ser que mas he amado y si he de gritarlo al mundo entero pues lo hago, creeme, mi amor esta por encima de todo puro juego, de todo.
Siempre diré que cuando yo muera, cuando mi vida se apague como una diminuta y débil estrella, cuando agote mi último aliento sobre la tierra o cuando mis piernas no puedan aguantar el peso de mi cuerpo rancio y gris por el toque de los años, será cuando de nuevo y por siempre alcanzaré la gloria para no soltarla jamás.
Solo un par de cosas mas:
La vida sigue y con ella parte del pasado aunque no quieras admitirlo, de nada sirve mirar atrás si tu mente no esta llena de recuerdos, pero querida amiga Bea, los recuerdos son mas fuertes que tu voluntad aunque no lo parezca,tus deseos e ilusiones.
Gracias por estar siempre ahí.
Tu amiga ISA.
FIN.


2 comentarios:

  1. hola india, hay va lo prometido:
    ...decidimos hacer deporte de aventura un domingo caluroso de julio, sólo eramos amigos pero de repente y sin esperarlo surgió algo maravilloso....

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  2. los dos nos miramos y lentamente me acarició el cuello, un escalofrío recorrió mi cuerpo de manera impensable...........

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